domingo, 15 de marzo de 2009

La forja de un crack



Este es un artículo un tanto especial ya que, por esta vez, será mi amigo Tomás García , el cual se define como "un gran aficionado y mejor persona", el encargado de escribir este artículo dedicado a uno de los mejores delanteros del mundo, Fernando Torres.
No mucha gente sabe que con 15 años, a un año vista de su primera competición con España, la rodilla izquierda de Fernando Torres hizo “crac”. Todavía menos gente, entre los que me incluía hasta no hace mucho, sabrá que participó en el Europeo sub-16 de Inglaterra después de media temporada en blanco. Ese Europeo que lo puso en la órbita del futbol español, con el penalti en el último minuto que le dio el título a “La Roja”.

Su explosión no tendría más eco que la de los Corona, Nano, Diego León o Pablo Couñago, jugadores cuyo paso por el profesionalismo hace bien el lector en desconocer, si no fuese porque pertenecía al Atlético de Madrid. Pero aquel no era cualquier “Atleti”, no, era el que iba a pasar “un añito en el infierno” y amenazaba a la parroquia colchonera con regalarle otro de propina. Un rayo de ilusión cayó sobre el Calderón en forma de un chaval de Fuenlabrada, rápido como una bala y rojiblanco hasta la médula. Un nuevo ídolo, ”El Niño”, había nacido.


Paolo Futre vio clara la jugada y pocos días después, Fernando estaba entrenando con el primer equipo y convocado para jugar contra el Leganés en el Calderón. Era un partido imprescindible para seguir la estela del Tenerife de Rafa Benítez en la lucha por el ascenso. Y qué mejor forma que motivar a la fiel afición rojiblanca, que mostrándoles a su futura estrella. El Atleti ganó, Torres debutó y la sonrisa se instauró en cualquier aficionado atlético.Sonrisa que se agrandó, con el primer gol de Torres en Albacete. Pero todo se vino abajo en Getafe. El Atlético se quedaba a las puertas de ascender y la decepción se apoderó de todos los hinchas, incluido Fernando Torres.


Sus años venideros son de sobra conocidos. El ascenso, su “peculiar relación” con Luis Aragonés, el eterno debate de si tenía que jugar solo o acompañado, el todavía más eterno debate sobre su venta, su falta de definición…Pero lo más recurrente fue el Madrid. Sus cientos de ocasiones falladas ante Casillas fueron motivo de mofa al término de cada derbi. Ni el marcarle su primer gol, golazo, al Madrid mitigó el que no fuese capaz de llevar al Atlético a vencer a los blancos o que no conozca lo que es perforar la porteria del Bernabeu. La espina que Torres llevaba clavada dentro, toda vez que su rendimiento en la Selección quedó sobradamente probado cuando consiguió los galones con la ausencia de Raúl de la delantera.


Y así en Noviembre de 2008,el sorteo de los octavos le deparo a Fernando la revancha que llevaba esperando mucho tiempo. Atrás quedó su marcha a Liverpool, el ser el mejor goleador extranjero debutante en la Premier, su idilio con el gol en la Champions, el gol de la Eurocopa, el Balón de Bronce, 3º en el FIFA World Player…Fernando Torres había añadido una nueva dimensión a su juego. Menos trabajo y más gol. Se había convertido en uno de los mejores nueves del mundo. Y ahora podia mostrárselo a los aficionados blancos.La ida en el Bernabeu estuvo marcada por un desafortunado esguince de tobillo a los 15 minutos, que le dejó cojo el resto del partido. Sólo una ocasión, parada por Casillas. Lo que no hizo sino aumentar las ansias de que llegase el partido de Anfield.


Tras las dudas sobre si llegaría al partido, finalmente fue de la partida. ¡Y vaya si lo fue!En su primera intervención dejó sentado a Fabio Cannavaro con un taconazo espectacular y que sólo Casillas, otra vez Iker, con la, en mi opinión, parada de la eliminatoria, pudo evitar un gol que hubiese hecho caer Anfield abajo. Durante los siguientes minutos continuó el asedio “Red” con un Torres soberbio que hizo sonar el “Fernando Torres Liverpool number nine…” tres veces en The Kop. Y a la cuarta llegó el momento. Saque largo de Pepe Reina que se traga Cannavaro y por el que corren Pepe y Torres. Todo sucede muy rápido, pero es inevitable imaginar a Pepe convertido en Lahm y Anfield en el Prater de Viena. En el momento de la disputa Fernando toca a Pepe levemente, posible falta, le gana el balón y se lo cede a Kuyt que centra de primeras, en donde aparece “The Kid” como un ciclón para abrir el marcador.Tras comprobar la validez del tanto, asistimos a la celebración del gol, pero no de un gol cualquiera. Torres se gira hacia los 3.000 madridistas mostrándoles su nombre en la camiseta para acabar levantando el puño con la rabia del que se quita la penúltima espina que tiene clavada en su cuerpo. La ultima será , evidentemente, si algún día lleva a su Atlético a un titulo.


Después vino el archicomentado “chorreo” del Liverpool al Madrid. Pero me apetecía hacer un homenaje al momento que hizo feliz a todos los aficionados atléticos, a los que admiramos a Fernando y sobre todo a él. Al “Niño” que se hizo hombre.

lunes, 9 de marzo de 2009

La sombra de Mou es alargada


Cuentan que el día que Mourinho dejó el Chelsea después de las tres temporadas más gloriosas en la historia del club, en el barrio de Chelsea cayó una tromba de agua de las que hacen época, como si el cielo llorase la marcha del técnico luso. Coincidencias al margen, lo cierto es que desde ese día, los aficionados blues han tenido varios motivos por los que añorarlo.


José Mourinho llegó a Londres en verano de 2004, después de conseguir con su Oporto dos ligas, una Uefa y una inesperadísima Champions que le pusieron en la élite mundial. Su llegada a las islas no convenció a algunos escépticos, que no entendían la apuesta por un entrenador foráneo, en lugar de apostar por el producto nacional. Poco tardaron en darse cuenta de que estaban equivocados, nada más aterrizar en Stamford Bridge Mou se trajo consigo a dos de los baluartes de su Oporto campeón de Europa; Paulo Ferreira y Ricardo Carvalho, ambos a un precio de 50 millones de euros. Ellos junto a un africano procedente del O.Marsella, Didier Drogba fueron los grandes despilfarros de Abramovich en ese 2004.Al año siguiente llegó Essien, que supuso el trapaso más caro de la historia del club,40 millones de euros.


Con todo esto, el Chelsea de Mou consiguió dos ligas seguidas, después de una sequía que duraba ya ¡¡50 años!! Y lo consiguió con una superioridad aplastante, dominando desde la primera jornada hasta la última y celebrando el título cuatro o cinco jornadas antes de su finalización. Es decir, que en esos dos años Mourinho creó un equipo temible, una máquina de hacer goles(175 esos dos años)… pero también de no recibirlos ya que, en la primera liga, Peter Cech sólo recogió el balón de sus redes en doce ocasiones en toda la temporada, los números hablan a las claras que la hegemonía blue había llegado.


Y así se llegó al verano de 2006, en el que Abramovich decidió hacer de manager y fichar a jugadores sin la aprobación del técnico que les llevara al título de liga las dos últimas temporadas, y decidió fichar a un Shevchenko en la cuesta abajo de su carrera por 45 millones de euros, y a un Ballack que llegaba libre procedente del Bayern Munich. Esto no gustó nada al portugués. A lo largo de la temporada se sucedieron una serie de hechos que desgastaron mucho a Mourinho, como las presiones del multimillonario ruso para que sus dos fichajes veraniegos jugasen siempre de titular, la supuesta guerra interna que existía en el vestuario por las continuas titularidades de Sheva y Ballack a pesar de su bajo rendimiento…


Ese año, la liga se la llevó el Manchester United con un Cristiano Ronaldo a un nivel estratosférico, pero aún así y en su peor temporada en el banquillo blue el Chelsea de Mourinho se llevó tres títulos; la Carling Cup(supercopa inglesa), la FA Cup y la Copa de la Liga. Estas dos últimas ganando en la final al M.United y al Arsenal. A pesar de estos triunfos, la temporada dejó un regusto amargo en la parroquia blue, acostumbrada a grandes gestas los dos últimos años. Esta fue la última temporada que acabaría Mourinho en el Chelsea, ya que al año siguiente, en pleno mes de Noviembre y recién empezados los campeonatos, el portugués decidió abandonar la nave londinense tras el inmenso desgaste al que estaba siendo sometido.


Quizá su gran lunar en Inglaterra haya sido la Champions, ya que en los tres años nunca ha sido capaz de pasar de semifinales en dicha competición. En su primer año, después de una inolvidable eliminatoria contra el Barca, fue eliminado en semifinales por un Liverpool(con un polémico gol fantasma de Luís García) que a la postre se proclamaría campeón de Europa. Al año siguiente(2005-2006) el Barca obtuvo su venganza eliminando al cuadro blue en octavos de final, en una eliminatoria marcada por la polémica expulsión de Del Horno en el encuentro de ida. Y finalmente en su último año(2006-2007), volvería a caer de nuevo en semifinales y de nuevo frente al Liverpool de Rafa Benítez, en una tanda de penaltis en la que Reina se erigió como protagonista.


En definitiva y con todos los datos en la mano, nadie puede negar el rotundo éxito de Mou en Stamford Bridge, ya que fue capaz de devolver al Chelsea a la primera plana de la élite futbolística, ganando títulos de liga y copas y llegando hasta las últimas rondas en la Champions. Desde su marcha, el Chelsea no ha cosechado ningún título y ni siquiera ha podido pelear por la liga. Una liga en la que, mientras él estuvo, ningún equipo fue capaz de ganar en Stamford Bridge(92 partidos seguidos en casa sin perder).Este año con Scolari al frente, los blues han perdido 18 puntos en casa, siendo derrotados por el Liverpool o el Arsenal. Y mientras todo esto ocurre, The Special One sigue a lo suyo, y tiene a su Inter como líder incontestable de la Serie A y con medio Scudetto en el bolsillo, sería un título más para el mejor entrenador del mundo.


¡Grande Mou!